Conseguir que un pianista pueda viajar con un piano profesional de 87 teclas y olvidarse de toda la complejidad técnica que hay detrás fue el punto de partida del desarrollo de Pocket Piano. Un reto que condicionó la arquitectura del producto desde las primeras decisiones de ingeniería.

Diseñar un piano profesional pensado para viajar

La portabilidad formó parte del proyecto desde el inicio. Pocket Piano debía responder a las necesidades de músicos que viajan con frecuencia sin renunciar a la experiencia propia de un instrumento profesional.

Cuando la portabilidad condiciona el desarrollo del producto

El desarrollo de Pocket Piano partió de una necesidad muy concreta: permitir transportar un piano profesional allí donde un instrumento tradicional resulta poco práctico.

Resolver ese problema implicó mucho más que reducir el tamaño del producto. El equipo tuvo que desarrollar un instrumento desmontable con 87 teclas contrapesadas de tamaño completo y un formato que pudiera transportarse cómodamente en una mochila.

La portabilidad condicionó buena parte de las decisiones tomadas durante el proyecto. El producto debía desmontarse y ensamblarse de forma recurrente, soportar el transporte habitual de un músico y mantener las sensaciones de interpretación esperadas en un piano profesional.

Antes de plantear cómo se unirían los distintos módulos o qué tecnología incorporaría el instrumento, fue necesario diseñarlo pensando en algo tan sencillo como importante: que un pianista pudiera viajar con él.

Un piano desmontable que debe comportarse como un único instrumento

La división del producto en cuatro módulos obligó a resolver cuestiones relacionadas con el ensamblaje, la estabilidad del conjunto y el comportamiento del teclado durante la interpretación.

Cuando las uniones también forman parte del instrumento

Las uniones entre los distintos módulos no son únicamente un elemento estructural del producto. También condicionan la experiencia del músico al tocar el instrumento.

Cualquier pequeña variación en la alineación de las piezas o en la estabilidad del conjunto puede resultar perceptible durante la interpretación.

Este reto afectó directamente al diseño mecánico del producto y a la precisión con la que sus diferentes elementos debían integrarse. Un piano desmontable no puede exigir al usuario adaptarse al producto. Es el producto el que debe responder como se espera de un piano profesional.

Montar un piano en segundos también es un reto de ingeniería

La facilidad de montaje fue uno de los requisitos del proyecto. Pocket Piano debía poder ensamblarse rápidamente y estar listo para tocar en distintos contextos de uso.

La simplicidad del producto empieza mucho antes del montaje

Montar un piano profesional en cuestión de segundos es una experiencia sencilla para el usuario. Detrás de esa sencillez hay numerosas decisiones de ingeniería relacionadas con el sistema de ensamblaje del instrumento.

Cada módulo tenía que integrarse en el conjunto de forma consistente, garantizando la estabilidad del instrumento y su correcto comportamiento durante la interpretación. Además, el producto debía soportar ciclos continuos de montaje, desmontaje y transporte sin que la experiencia de uso se viera afectada.

La precisión del ensamblaje y la repetibilidad entre unidades también condicionaron las soluciones adoptadas durante el desarrollo. El trabajo de ingeniería debía contemplar cómo fabricar el producto en serie mucho antes de que el usuario lo montara por primera vez.

Un formato portátil no implica renunciar a las prestaciones de un piano profesional

La arquitectura del instrumento también condicionó las soluciones electrónicas incorporadas durante el desarrollo de Pocket Piano. La portabilidad del producto debía convivir con las funcionalidades que un músico espera encontrar en un piano profesional.

Integrar más funciones en menos espacio

El desarrollo de Pocket Piano no terminó al resolver su modularidad o su sistema de ensamblaje. El instrumento también debía responder a distintos contextos de uso y ofrecer la versatilidad necesaria para acompañar al músico en su día a día.

Pocket Piano incorpora un motor de sonido integrado que permite utilizarlo como piano digital sin necesidad de dispositivos externos. A ello se suman la conectividad MIDI mediante USB-C y Bluetooth, la compatibilidad con pedal sustain y una batería integrada que proporciona varias horas de autonomía.

La integración de estas prestaciones obligó a resolver cuestiones relacionadas con el espacio disponible, el consumo energético y la integración de los distintos elementos electrónicos dentro de un instrumento modular y portátil.

Cuando el prototipo debe convertirse en un producto real

La experiencia del músico fue una parte esencial del proyecto, pero el desarrollo del producto también debía contemplar cómo fabricar un instrumento modular con las mismas prestaciones en todas las unidades producidas.

Diseñar pensando en la fabricación

El desarrollo de Pocket Piano exigió trasladar las soluciones adoptadas durante el diseño a un proceso de fabricación estable y repetible. La modularidad del instrumento, la precisión mecánica necesaria en la unión de sus componentes y la integración de sus distintas funcionalidades forman parte de ese reto.

Cuando el músico monta Pocket Piano y empieza a tocar, toda la complejidad técnica del proyecto deja de ser visible. Ese era precisamente uno de los principales objetivos del desarrollo: conseguir que un piano profesional desmontable se perciba, sencillamente, como un piano.